El disidente Angel Fernández depuso la huelga de hambre después de que
funcionarios del Gobierno le aseguraron que el contratista
norteamericano será liberado en dos meses.
Agencias 18 de junio de 2011
Angel Enrique Fernández, casi desconocido entre la disidencia, se cosió
la boca al comenzar su ayuno de 79 días, con el que pedía la liberación
de Gross, el estadounidense condenado a 15 años de cárcel por delitos
contra la seguridad del Estado y cuyo caso entibió un leve avance en las
relaciones entre La Habana y Washington, informó Reuters.
Fernández, de 45 años y cuyo estado de salud está deteriorado a causa
del ayuno, dijo por teléfono a Reuters que dos funcionarios y un agente
policial lo visitaron el viernes y le pidieron que dejara la huelga.
Autoridades no estuvieron disponibles para comentar el tema.
"Hoy, viernes, funcionarios del Gobierno regresaron a mi casa y me
dijeron que en dos meses iban a liberar a Alan Gross, pero no por una
posición de fuerza mía, sino por razones humanitarias que consideraba el
Gobierno", agregó tras deponer la huelga.
Gross, de 62 años, fue sentenciado en marzo, acusado de introducir
equipos de comunicación satelital en la Isla.
El caso de Gross está en manos de jueces, que revisan actualmente un
recurso de apelación presentado por sus abogados ante el Tribunal
Supremo, la máxima instancia jurídica local, controlada por el Partido
Comunista.
Fernández dijo que las autoridades lo habían visitado previamente para
conminarlo a abandonar la protesta, lo cual había rechazado hasta el
viernes. En varias ocasiones había sido hidratado por vía intravenosa en
una clínica próxima a su casa en La Habana.
"El fin de esto es que lo liberen porque es un ser humano y está
injustamente preso", explicó el opositor.
Fernández había iniciado su huelga en marzo junto al también poco
conocido disidente Vladimir Alejo Miranda, quien levantó en mayo la
protesta por razones de salud.
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