19 de julio de 2010

Operación corbata

RAUL RIVERO:

"Operación corbata"

LOS VILLANAZOS de la política lo primero que pierden en su vida pública
es la inocencia. Y enseguida, la credibilidad. Por eso, nadie entiende
que, en el plazo de una semana, los presos políticos cubanos llegados a
España en vuelos directos desde sus calabozos se puedan convertir de
demócratas reprimidos por la dictadura castrista a una piara de
emigrantes inconformes y malagradecidos.

La ubicación en España de esos 11 hombres y sus familias, gente pobre y
humilde, debe producirse con transparencia y naturalidad. Ellos están
felices por la libertad, por el pan y por el afecto que han recibido de
los hombres y mujeres en esta tierra de donde salieron casi todos sus
antepasados.

El problema es otro. Se trata de que los recién llegados tienen
compromisos que no van a romper con este viaje y trabajan, hora tras
hora en el destierro, por salvarse de quienes se consideran sus salvadores.

Allá, en calabozos idénticos a los que ellos abandonaron
atropelladamente, permanecen muchos de sus compañeros que no quieren
salir de su país. Aquí, acaban de leer que el ministro Miguel Ángel
Moratinos ha salido de una pregunta sobre esos prisioneros con este
comentario: «Eso ya lo veremos».

Lo grave no es la situación individual de los activistas de derechos
humanos, periodistas y bibliotecarios excarcelados. Ellos saben en qué
país están. Lo sospechoso es ver que ahora fuentes diplomáticas de ese
mismo país generoso y cercano señalan que la muerte de Orlando Zapata
Tamayo y la huelga de hambre de Guillermo Fariñas fueron obstáculos para
que no se les liberara antes.

Los presos políticos, la oposición pacífica y el exilio cubano
consideran que la huelga de hambre de Zapata y la de Fariñas, junto a
las jornadas de protestas de las Damas de Blanco, son factores
fundamentales que obligaron al régimen a anunciar las excarcelaciones.

Se ven, por encima de la anécdota, la mentira y las manipulaciones, los
cantos de victorias sagradas y paganas, la mano de un historiador
interesado. Alguien que quiere rescribir y tachar los originales de una
historia demasiado reciente.

Con esa gestión chapucera no se puede convocar a un cambio de la
Posición Común de la Unión Europea. Se necesitan medidas que anulen las
leyes espurias. No basta con deportar prisioneros mediante una operación
en la que, en dos horas, se le cambia a un hombre el uniforme de
presidiario por una corbata diseñada por un miope.

Los villanazos tienen quien les escriba. Pero no quien les crea.

http://www.cubanet.org/CNews/y2010/julio2010/ag19-6.html

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