19 de julio de 2010

Nadie entiende

Nadie entiende
Reinaldo Cosano Alén, Sindical Press

LA HABANA, Cuba, julio (www.cubanet.org) - Alguien ideó aumentar la
eficiencia calórica de las pequeñas hornillas eléctricas agregándoles un
dispositivo de barro fabricado en varias provincias.

Yadira García, ministra de Industria Básica, declaró: ''Los dispositivos
de barro reducen en un 3 por ciento el consumo eléctrico en los
hogares''. Señaló que en Santiago de Cuba, donde existen 300 mil
hornillas, ''se pueden ahorrar mensualmente 500 toneladas de combustible
y más de 250 mil dólares''.

René García, funcionario de Unión Eléctrica afirma que hasta el
presente se han comercializado 492 mil de estos accesorios de barro en
el país. Se quiere que todas las cocinas lo tengan. Contradictoriamente,
los doctores en Ciencias, Tirso Reyes, Pablo Roque y Rafael Quintana,
por encomienda del Centro de Estudios de Energía y Tecnología
Ambientales de la Universidad Central de Las Villas, luego de algunas
pruebas científicas, concluyeron que "el aditamento incrementa en un 5
por ciento el consumo promedio de energía; absorbe durante el
calentamiento cerca de la quinta parte de la energía total consumida.
Esa energía que gastamos en calentar el barro la perdemos cuando al
terminar se enfría todo el conjunto. Estamos hablando del 20 por ciento,
que es cuatro veces más que el supuesto ahorro. En promedio no ahorra
prácticamente nada, ¡y a veces derrocha!''.

"La hornilla –afirma Roque- posee una pieza original que el fabricante
instala con el fin de ahorrar: un reflector cóncavo esmaltado que, por
tener poca masa consume menos energía y tiempo en su calentamiento, y
pasa a realizar su función en los primeros minutos. Permite la
estabilización rápida devolviendo al fondo del jarro la energía que
recibe. La función de este accesorio queda descartada al instalar en su
lugar el aditamento de barro, que no proporciona ninguno de los
beneficios esperados porque no aísla la pérdida de energía''.

El doctor Roque precisa: ''Unos 2,5 millones de núcleos familiares en el
país con hornillas trabajando un promedio diario de media hora
representa un sobreconsumo de 64 mil Mw hora anuales, equivalentes a 22
mil toneladas de combustible, debido únicamente a la presencia del
aditamento de barro''.

Segundo Almarales, residente en Guanabo, dijo a este reportero:
"Sustituir las cocinas de keroseno, peligrosas y dañinas a la salud, lo
entendí; pero sustituir las cocinas de gas, más limpias, simples y
económicas, que apenas se rompen, nadie lo entiende. Cuando cocinábamos
con gas licuado pagábamos siete pesos por el balón de 25 libras, que
duraba un mes para el uso de cuatro personas. Antes, el gasto de
electricidad era de 8 pesos. Ahora que nos quitaron el gas e impusieron
la hornilla eléctrica pagamos entre 80 y 100 pesos. ¿Dónde está el
beneficio? Es una locura y nadie lo entiende.

http://www.cubanet.org/CNews/y2010/julio2010/19_C_3.html

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