Terrorismo y represión
PABLO PASCUAL MÉNDEZ PIÑA | La Habana | 23 Mayo 2014 - 10:04 am.
El ejército de agentes y chivatones del Ministerio del Interior podría
llegar a representar un peligro para el propio régimen. Por eso se les
paga bien.
Cuando en el film La vida de los otros el dramaturgo Georg Dreyman,
examinando su ficha en los archivos de la Stasi, descubre que el capitán
Wiesler o agente HGW XX/7 fue su protector, en agradecimiento le dedica
un libro, que titula Sonata para un hombre bueno.
Lo chocante es que a Florian Heckel, guionista y director de la ficción
galardonada con el Oscar a la mejor pelícuña extranjera (2007), se le
prohibió rodar la cinta en la antigua cárcel de la Stasi en Berlín, hoy
convertida en museo.
¿Las razones? Hubertus Knabbe, director del memorial, aseguró no tener
información de que algún oficial del cuerpo represivo haya protegido a
su víctima y, según establece el reglamento, en el plató de la prisión
solo autorizan a rodar documentales.
Lo demostrado —respetando la fantasía de Heckel— es que la Stasi nunca
fue compasiva con nadie. El cuerpo que agrupó a más de 100.000 agentes y
200.000 informantes fabricó enemigos donde no existían. Se presume que
el 98% de la población adulta de la antigua República Democrática
Alemana (RDA) fue fichada.
Tampoco resultaría descabellado estimar que el Ministerio del Interior
cubano (MININT) hoy agrupe a un ejército de segurosos y chivatones
equivalentes a los guarismos que tuvo la Stasi. Pero al parecer, carecen
de talento para manufacturar "enemigos creíbles".
Que el pasado 26 de abril la Seguridad del Estado haya arrestado a
cuatro desconocidos procedentes de Miami —que "secundados por oficiales
descontentos"— planeaban atacar un enclave militar para provocar un
estallido multitudinario y derrocar al general/presidente Raúl Castro,
solo se puede clasificar como una falsedad de quinta categoría.
Lo más disparatado del pastel es que los supuestos terroristas
compartían los mismos objetivos que los asaltantes al cuartel Moncada.
Operación violenta que, según Fidel Castro en su alegato La Historia me
absolverá, estuvo justificada por las mismas condiciones objetivas y
subjetivas patentizadas hoy en Cuba: Un pueblo empodrecido, hambriento y
un dictador en el poder.
José Ortega, Obdulio Rodríguez, Raibel Pacheco y Félix Monzón, son los
cuatro "fanáticos" que gracias a las torturas del mono y el cocodrilo de
Villa Maristas, confesaron tener vínculos guerreristas con los exiliados
Santiago Álvarez Fernández, Manuel Alzugaray, Osvaldo Mitat y Luis
Posada Carriles, quienes a su vez negaron las afirmaciones de La Habana.
En el artículo Los caminos del guerrero, su autor, Luis Posada Carriles,
describe un retablo de 343 acciones anticastrista de corte violento, en
las que sus protagonistas asumen las responsabilidades de cada uno de
sus actos.
No es digerible tampoco que Posada Carriles —ya anciano y enfermo— y sus
compinches, nieguen sus vínculos con los supuestos terroristas que
cayeron en manos de la Seguridad del Estado, en el caso de ser ciertas
las afirmaciones de La Habana, puesto que atacar un cuartel sería un
juego de niños para las barbaridades citadas en el texto.
Un ser o no ser que no es el dilema
"En materia de terrorismo, trapos sucios son los que le sobran al
régimen —aduce un exfuncionario de 78 años que se identifica con el
seudónimo de Jacinto—. Un ejemplo elocuente fue el propio ataque al
cuartel Moncada, donde también agredieron un hospital y los asaltantes
vistieron los mismos uniformes que los asaltados, modus operandi que
acorde a las convenciones internacionales de Ginebra, se clasifica como
acto terrorista".
Vale preguntar —objeta Jacinto—. ¿Qué diferencias existen entre el
hundimiento del remolcador 13 de marzo y el estallido de una bomba
dentro de un avión? ¿Cómo es posible que los terroristas que detonaron
artefactos explosivos en cines y lugares públicos, o incendiaron guaguas
con fósforo vivo durante el periodo revolucionario, hayan sido
condecorados, militen en el Partido Comunista y ocupen cargos en el
Gobierno?
"No es un secreto para nadie que terroristas vascos, árabes y
latinoamericanos han hecho escalas en Cuba. Si el régimen rechaza su
inclusión en la lista de países patrocinadores del terrorismo, entonces
por qué Fidel Castro —aún vivo y supuestamente 'lúcido'— no se ha
retractado de lo afirmado hace 38 años en el teatro Karl Marx, cuando
dijo: 'No hemos renunciado al terrorismo'.
"Lo real y maravilloso de toda esta historia —continúa Jacinto— es que
el régimen no tiene fuerza moral para condenar el terrorismo."
"Aunque parezca mentira, el Ministerio de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias (MINFAR) es el órgano más vigilado en Cuba —asegura
Rodríguez, un oficial retirado de 74 años—. En cada una de sus unidades
hay un oficial encargado de la vigilancia de los militares. Este
represor no se subordina al jefe de la unidad, sino a un viceministerio
llamado Dirección de Contrainteligencia Militar (CIM).
"La CIM cuenta con un grupo de informantes en cada unidad, también la
Sección Política se encarga de presionar y chantajear a los militantes
del Partido y de la juventud comunista, para obtener informaciones", apunta.
"Hay que ser objetivos. En el MINFAR no hay descontentos. Los militares
son los mejores pagados en Cuba, reciben módulos gratuitos de ropa y
uniformes, cigarrillos, viviendas, vacaciones en centros turísticos, la
asignación de electrodomésticos y artículos ofertados en las shopping,
que compran en peso nacional (CUP), ya que en el MINFAR las dos monedas
circulantes tienen el mismo valor. Además, los mecanismos de doctrina
son perseverantes. Raúl no le ha sacado el pie al MINFAR, sigue siendo
'el ministro' y aún mantiene activado su despacho del cuarto piso.
"Lo más incoherente de la historia —cuestiona Rodríguez— es que estos
supuestos superhombres que fueron capturados infraganti por la Seguridad
del Estado, ¿con qué fuerza de apoyo contaban? ¿No conocen la existencia
de las unidades boinas rojas o 'prevención', un cuerpo de soldados
élites que custodian y responden por la seguridad y el orden de la
unidades militares, tanto por dentro como por fuera?"
Hilda Vázquez, de 38 años, madre y ama de casa, alega que al ver el
documental Gusano, comprobó el grado de irresponsabilidad de los agentes
de la Seguridad del Estado y de aquellos padres que permiten que sus
hijos sean utilizados para participar en esos actos de repudio.
"Suerte que los opositores son pacíficos —estima—, porque de haber
respondido a la agresión y de armarse una reyerta, los niños presentes
en el lugar correrían el riesgo de recibir lesiones; incluso, es
abominable que hayan presenciado en vivo y en directo el terror desatado.
"Se puede ser esbirro, HP, chivatón, tracatán, lame botas, en fin la
gente puede hacer lo que le de su gana, pero que utilicen niños para
exponerlos al peligro con el objetivo de hacer propaganda en contra de
los supuestos enemigos de la revolución, es una cobardía. ¡Vaya
defensores de la patria y del socialismo!", aseveró.
Rolando D., por su parte, un contable de 45 años, considera que el
MININT, más que seguridad, representa una gran preocupación para el
régimen. "Esos hombres envilecidos y capaces de golpear a mujeres son un
peligro para la propia élite, ya que pueden convertirse en un ejército
de pretorianos que cambien los emperadores cuando les dé la gana".
Y asegura, "por eso es que los recursos invertidos en el MININT siempre
serán pocos y, mientras los Castros sigan en el poder, los niños y los
ancianos no podrán tomarse ni un miserable vaso de leche. Ese el costo
de vivir en una nación de cobardes".
Source: Terrorismo y represión | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1400829540_8711.html
No hay comentarios:
Publicar un comentario