23 de octubre de 2015

Los precursores

Los precursores
octubre 21, 2015 4:13 pm

Marianao, La Habana, Rogelio Fabio Hurtado, (PD) Le rendiré homenaje a
las personas que protagonizaron en 1968 el proceso de la microfracción,
a quienes considero precursores de la presente disidencia.

Procedían todos del Partido Socialista Popular, disuelto por su último
presidente, el camarada Blas Roca Calderío, a solicitud de Fidel Castro,
para darle paso al Partido Unido de la Revolución Socialista (PURSC), y
poco después, hace por estos días 50 años, al Partido Comunista de Cuba
(PCC).

Eran, en su mayoría, personas jóvenes, interesadas en participar
activamente en la vida política del país. No se trataba de personas
resentidas ni molestas por haber sido marginados a favor de los
fidelistas. Casi todos desempeñaban responsabilidades políticas dentro
del Partido-Estado, y podían haber seguido haciéndolo, siempre que
continuaran acatando y aplaudiendo.

Al parecer, los unía la compartida confianza en la personalidad de
Aníbal Escalante Dellundé, el ex Primer Secretario del PSP, quien en
1958 había modificado la línea tradicional del partido, para
incorporarlo a la lucha armada contra la dictadura del general Batista.
Esta nueva posición le había facilitado que Fidel Castro lo nombrase al
frente de las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI),
organización controlada por los pesepeteros a expensas del M-26-7 y del
Directorio Revolucionario 13 de Marzo.

Mediante las ORI se consolidó aquella penetración comunista,
tempranamente denunciada por Pedro Luís Díaz Lanz, Manuel Urrutia y
Huber Matos, estigmatizados todos por la acusación de "traidores a la
Revolución", que tampoco faltó en este caso.

Uno de los protagonistas más sobresalientes fue el hasta entonces
miembro del Comité Central del Partido Comunista Ramón Calcines. Este
hombre había fundado y dirigido con éxito evidente, la Empresa
Fruticuba, cuyo pecado imperdonable fue obtener mucho mejor resultado
que la Empresa Frutas Selectas, administrada por el Máximo Líder en persona.

En vez de reconocerle el trabajo, porque Calcines había instalado bellas
y llamativas jugueras por toda La Habana, Fidel Castro prefirió
atribuirle el éxito a toda una conspiración, manejada por Aníbal
Escalante, para apoyar la gestión de Calcines. Lo cierto es que, luego
de su sustitución, no fue posible volver a encontrar en la capital jugos
de igual calidad y precio.

Durante el juicio político, Calcines mantuvo sus posiciones con
impecable dignidad y lucidez, sin asomo de arrepentimiento, rasgos estos
de carácter que el Máximo Líder no soporta en sus adversarios. Por
tanto, fue expulsado del Comité Central y privado de su condición de
militante del Partido.

Sin arredrarse, Calcines comenzó a trabajar de normador en una fábrica.
Estudió hasta graduarse como abogado, función que desempeñaba en un
bufete colectivo cuando le sorprendió la muerte en plena madurez.

Calcines dejó dos hijos ejemplares, escritores ambos.

rhur46@yahoo.com; Rogelio Fabio Hurtado

Source: Los precursores | Primavera Digital -
http://primaveradigital.net/los-precursores/

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