20 de octubre de 2015

Verano de Internet en Cuba

Verano de Internet en Cuba
La demanda es enorme. Desde julio, se han instalado en la isla 35 puntos
inalámbricos públicos de conexión a la red. Esto da lugar a nuevas
oportunidades de ingresos, no siempre legales.

Un reportaje de la emisora estatal cubana 'Cuba dice' lo confirmó a
principios de mes: los jefes de la compañía telefónica estatal Etecsa
revendían en el mercado negro grandes cantidades de tarjetas de conexión
temporal a Internet. Desde que el gobierno de Cuba instaló en julio 35
puntos públicos de acceso a la red, reduciendo a la mitad las tarifas de
4,50 CUC o "pesos convertibles" (unos cuatro euros), una serie de nuevos
negocios, en su mayoría ilegales, han comenzado a emerger.

Tarjetas para Internet en los puestos callejeros

Raulito (nombre ficticio) es uno de a los que Internet ha dado una nueva
fuente de ingresos. Revende las tarjetas de conexión en la calle.
Normalmente se sienta en un pequeño muro delante del Cine Yara, en el
barrio de El Vedado. "Tarjetas, tarjetas", susurra Raulito, y el negocio
se cierra en cuestión de segundos: tres pesos una hora de conexión.

Para los europeos puede parecer anacrónico, pero tener Internet en casa
es una utopía para la mayoría de cubanos. Pocos lo tienen en el trabajo.
Hasta este verano sólo se encontraba, a precios exorbitantes, en los
hoteles turísticos. Así que a muchos sólo les quedaba hacer largas colas
frente a las salas de informática de Etecsa. Ahora disponen de cuenta de
correo personal del proveedor estatal y conexión a dos pesos la hora o
las tarjetas de conexión, anónimas, por 2,5 pesos la hora.
Largas colas
Quien no quiera esperar, recurre a Raulito o a uno de los treinta o
cuarenta que, como él, venden las tarjetas en el tramo de calle en que
se recibe la señal wifi. Son sobre todo jóvenes, pero hay también
mujeres y jubilados. "Nunca llevo muchas tarjetas conmigo", explica. "O
se le dejan a alguien más o se esconden –en los arbustos, bajo las
piedras o enterradas–, debido a la policía". Si los descubren les ponen
una multa.
Raulito muestra una: "justo ayer me pillaron". Son 1.500 pesos cubanos
de sanción, alrededor de 60 pesos convertibles. Las ganancias de media
semana. Un día normal vende entre treinta y cuarenta tarjetas y saca de
diez a quince pesos (eso es mucho dinero en Cuba: el salario de un mes
en un trabajo estatal). "Un domingo a veces se pueden incluso vender
hasta doscientas tarjetas", aclara. Es la segunda multa en poco tiempo.
"En cierto modo, yo también trabajo para el Estado", dice con una
sonrisa. "Para pagar, ahora necesito vender más".

Dos meses y medio después del wifi público, más de un millón de cubanos
tiene correo electrónico en el teléfono, como anunció por televisión el
viceministro de Comunicación Wilfredo González Vidal. Además, se
vendieron 3,8 millones de tarjetas. Aunque no dijo cuántas de ellas en
el mercado negro. Es difícil de calcular, porque las ventas,
aparentemente, son legales.
"Compramos las tarjetas directamente a Etecsa, por 2,50 y las vendemos
por 3 CUC", explica Raulito. "O conseguimos que nos las entregue alguien
con contactos directos en Etecsa", me revela lo que, un par de días
después, denunciará 'Cuba dice'. "A menudo son los propios jefes de ramo
en Etecsa quienes desvían las tarjetas: detienen la venta regular y le
dicen a la gente que hay problemas con las tarjetas y que no se pueden
vender más por hoy". En los libros se contabilizan como ventas normales.

Nuevos negocios
Internet no sólo ha hecho florecer el comercio ilegal de tarjetas. Hay
quien con la aplicación Connectify se conecta y vende acceso a Internet
por minutos, para quien no se pueda permitir comprar las tarjetas. "O
venden las claves de acceso pirateadas de la red perteneciente al Hotel
Habana Libre", dice Raulito, quien aclara que funciona la división del
trabajo: nadie se inmiscuye en los negocios de los demás.
El gobierno, por su parte, ha anunciado que quiere extender la Internet
en Cuba. Instalará más puntos de conexión y, siguiendo las
recomendaciones de la Organización Internacional de las
Telecomunicaciones, pretende que la mitad de los hogares dispongan de
conexión. De momento, el país cuenta con las tasas más bajas de acceso a
Internet en toda América Latina. Sólo un 3,4 por ciento de los hogares
disponían de conexión en 2013 (científicos, periodistas, trabajadores
culturales y empresarios extranjeros tienen derecho a una conexión
privada). Ahora lo tendrán también las familias.
Eso podría significar más negocio para Raulito y sus colegas. Pero rico
no se va a hacer así, dice. "Cada uno tiene que ver cómo va tirando, la
gente de Etecsa con su salario estatal... y nosotros con lo nuestro".

Source: Verano de Internet en Cuba | América Latina | DW.COM |
19.10.2015 - http://www.dw.com/es/verano-de-internet-en-cuba/a-18791641

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