Ningún figurón va a Cuba
Han estado de paso en un escenario violento y prohibido
Van a que los vean en lo que creen que es ese país
Los figurones presentan sus viajes como hazañas
RAÚL RIVERO
Madrid – Las relevantes personalidades del arte y la cultura que
anuncian a los cuatro vientos que van a Cuba y se retratan frente a un
carro viejo rodeados de guatacas, policías, funcionarios y, cómo no, de
algunos admiradores, no visitaron un país. Han estado de paso en un
escenario violento y prohibido por más de medio siglo que ahora se
disuelve en un capitalismo barato y en otras circunstancias
superficiales y vanas como, por ejemplo, sus visitas aspaventosas.
Ellos no van a ver a Cuba. Van a que los vean en lo que creen que es ese
país porque así resuelven si están escasos unos cuantos titulares en los
medios y se ponen una medalla de bagazo en sus solapas de rebeldes,
inconformistas y subversivos. No respiran y caminan por una nación, los
llevan, con leves y cordiales empujones, a la franja blindada de una
sociedad secuestrada por una dictadura que tampoco dirige Cuba;
controla, por las armas, su geografía en la que se desploman las ruinas
de un sistema fracasado.
Los figurones presentan sus viajes como hazañas y cada día se apuntan
más viajeros a ser recibidos como huéspedes de los verdugos y a dejarse
ver junto a unos tambores o de paseo por las calles clareadas por los
derrumbes.
Esa zona del Caribe a donde fueron y a donde irán otros a dejarse
fotografiar no es un país. Es una realidad impuesta por el grupo de
poder que hoy reclama los dineros de inversionistas extranjeros para
dejar a sus herederos en Palacio al mando de aquella entelequia. Y es
una puesta en escena oficial a la que la oposición pacífica, el
periodismo independiente y los artistas rebeldes quiere dejarle caer el
telón para trabajar por una transformación profunda que le devuelva la
libertad a todos los cubanos.
El privilegio de viajar a aquel país y volver a sentirlo, verlo y
tocarlo parecen tenerlo los que alguna vez se tuvieron que ir o fueron
expulsados o no soportaron más la dictadura. Hace poco me contó un amigo
de Camagüey que fue a visitar a su padre enfermo y que la misma noche de
su llegada salió al patio de su casa y estuvo allí hasta que comenzó a
salir el sol. "Volví a mi infancia" me dijo, "pasó por mi cabeza bajo la
mata de naranja y el silencio de la madrugada toda la vida de mi familia
y disfruté volver a vivir en Cuba".
Creo en esa Cuba que vivió otra vez hasta el amanecer porque ni la
distancia ni la dictadura la han podido borrar.
Pero, lo dicho, ninguno de los famosos personajes mediáticos ha ido a
Cuba. Ninguno irá. Tocaron y tocarán una realidad limitada y provisional
porque aquel país verdadero sólo palpita en la memoria de los cubanos,
en las historias que le han contado a sus descendientes y en la ilusión,
las esperanza y los empeños de quienes trabajan por salvarla.
Source: RAÚL RIVERO: Ningún figurón va a Cuba | El Nuevo Herald -
http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/opinion-sobre-cuba/article39419109.html
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