Menos espías en Miami, que toreros con bigote en Madrid
No existe una sola nación capaz de andar reclutando y lanzando
infiltrados, como esporas, por el mundo en busca de información.
Juan Juan Almeida
octubre 19, 2015
El gobierno cubano no tiene ni puede tener un ejército de espías; eso,
lo hemos mitificado. El espionaje es muy caro, no se reclutan espías
como se siembra arroz. El problema es que, aunque nos cueste entenderlo,
las autoridades cubanas, con mucho talento y suficiente alevosía,
alimentan la paranoia, la desconfianza y las contradicciones entre
quienes viven embarcados en un constante y delirante combate de
reafirmación contra un "Nadie" que genera mucha separación, sobrada
chifladura y exceso de alucinación.
Albert Einstein, el más internacional de todos los físicos, dijo "No se
puede resolver un problema con la misma mentalidad que se creó".
Y claro, ya es hora de encontrar una posición común para poder enfrentar
los obstáculos que nos tienen separados. No inventemos más informantes,
los agentes se modelan para una tarea específica, se crean para una
misión concreta y, lejos de esa peligrosa aunque contagiosa certidumbre
que constantemente acusa a cualquiera como "agente", deberíamos entender
que no existe una sola nación capaz de andar reclutando y lanzando
infiltrados, como esporas, por el mundo en busca de información.
Desde los enigmáticos Julius y Ethel Rosenberg, pasando por el joven
físico Klaus Fuchs, el ex oficial CIA Aldrich Ames, el coronel de la
inteligencia militar soviética Oleg Penkovsky, hasta el legendario James
Bond, la historia y la literatura están plagadas de espías que atrapan
nuestra atención. Y es cierto, aventureros o idealistas, altruistas o
codiciosos, héroes o delatores, el mundo conoce de espías que lograron
determinar el curso de la historia; pero nuestratartufa realidad dista
mucho de estos casos. Hay menos espías del gobierno cubano en Miami, que
toreros con bigote en Madrid.
La holandesa Margaretha Geertruida Zelle, mundialmente conocida como
Mata Hari, fue una hermosa bailarina exótica, prostituta de clase alta y
conocida como actriz, que por no abandonar su lujoso estilo de vida,
recababa información y la vendía a los servicios de inteligencia de
Alemania y Francia. Fue soprendida, juzgada, y cuentan que antes de
disparar, frente el pelotón de fusilamiento, mandó un beso a los
soldados. ¿Usted ha visto a Percy Alvarado? Oiga, la vida del agente
Fraile, más que orgullo, provoca bochorno.
El astuto, carismático y con exquisito sentido del humor, Richard Sorge,
fue un espía soviético de nacionalidad alemana que sirvió a la NKVD;
estudio ciencias políticas, fue voluntario del ejército alemán y
periodista en Japón. Por esta parte, la historia de Antonio Guerrero, es
mucho más apestosa que toda la porquería de perro que han pisado mis
zapatos.
El oficio es tan antiguo como la prostitución e incluso la carpintería;
la Guerra Fría contribuyó marcando nuestro exagerado y un tanto épico
imaginario, con el evidente esplendor que esa actividad secreta alcanzó
en el siglo pasado. Quizás por eso, "interceptar comunicaciones", "leer
códigos encriptados" o "las escuchas clandestinas" son frases que
inspiran intriga y estimulan la imaginación. Pero el G-2 no es más que
una caricatura rumbera de la extinta KGB, lo díficil de aceptar es que
los cuarteles generales de los servicios especiales desde donde se
controla el espionaje contra Cuba, han sido mucho peores y al parecer se
han nutrido de informantes y oficiales que sí se supieron vender, pero
con lagunas de información.
La única forma de hacer que nuestro sueño se cumpla, es despertar y
dejar de ver un espía, chivato, o soplón en nuestro vecino de al lado.
Source: Menos espías en Miami, que toreros con bigote en Madrid -
http://www.martinoticias.com/content/menos-espias-en-miami-toreros-en-madrid/107221.html
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