Legitimidad en la trinchera
JORGE OLIVERA CASTILLO | La Habana | 21 Oct 2015 - 11:42 am.
'Alegres en la vanguardia', rezaba el lema del pleno de la UJC encargado
de fortalecer el trabajo ideológico con niños, adolescentes y jóvenes.
Al leer en la prensa nacional los reportes y fotografías del recién
finalizado II Pleno del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes
Comunistas (UJC), pienso en aquellas conclusiones de rancia estirpe
estalinista, a golpe de coros como el de "Fidel seguro a los yanquis
dale duro" y manos alzadas como fusiles listos para aplastar a la
"contrarrevolución interna" y darle una lección a los marines que nunca
se asomaron por las costas insulares.
Si bien ha habido variaciones en el tono, sobre todo desde que el
presidente Obama en vez de balas envió una propuesta sin borrones y en
letra de molde para hacer las paces con los gerifaltes de la
nomenclatura, la esencia del discurso no ha cambiado.
Para despejar dudas, los toques finales del cónclave estuvieron a cargo
del segundo secretario del Comité Central del Partido Comunista, José
Ramón Machado Ventura, uno de los que aboga por mantenerse en la
trinchera y aunque sea ponerle un traspié a los imperialistas del Norte,
ya que no se puede y menos expresar en público, la vieja intención de
descuerarlos tal como si fueran conejillos de Indias.
El pleno tuvo su pincelada de desenfado. El cartel que colgaba en el
fondo del Centro de Convenciones de la localidad de Cojímar, resumía los
propósitos de sus organizadores en matizar su tradicional radicalismo.
"Alegres en la vanguardia", decía el cartel sobre la mesa ocupada por la
dirigencia.
Por el emblema se sabe que la contentura es válida siempre y cuando no
decaiga el espíritu combativo ante cualquier desliz que atente contra la
integridad del sistema.
El gozo debe ir acompañado de la violencia y la censura a la diferencia
ideológica o política. De lo contrario podría ser tomado como una
blandenguería.
No fue necesario estar allí para saber que los votos, por supuesto que
unánimes, fueron otra vez a favor de la intransigencia y el aforismo
maquiavélico de que el fin justifica los medios.
Los máximos representantes de la juventud comunista rellenaron sus
viejos odres con el odio que añejan en los nichos del poder real.
El hecho de que en apenas dos jornadas se hayan sellado las estrategias
para dar cumplimiento a los 58 acuerdos que se tomaron en el X Congreso
de la organización, celebrado el pasado mes de julio, ofrece una pista
inequívoca de los compromisos en proteger la pureza del adoctrinamiento.
En estos ámbitos los únicos cambios posibles son en el texto de las
consignas sin que estas pierdan sus atributos más intolerantes.
Machado Ventura fue a avivar las llamas del fundamentalismo mediante el
respaldo a las 250 acciones aprobadas para fortalecer el trabajo
ideológico con los niños, adolescentes y jóvenes.
Para camuflar el interés por la perpetuación del sistema más allá de la
existencia de sus fundadores, se confeccionan nuevas máscaras y
disfraces. Según lo escrito en el cartel, ahora no pueden faltar las
sonrisas en los empeños por garantizar la continuidad.
Hay que estar alegres, incluso, cuando se reparten palos y empellones en
los actos de repudio contra algún opositor o en el instante que Obama o
alguien de su gabinete anuncian las medidas para acelerar la
normalización de las relaciones.
A ellos, los dirigentes de la UJC y sus padrinos, les encanta la guerra,
aunque sea verbal.
El diálogo franco y respetuoso con los representantes del imperio es una
formalidad que se cumple a regañadientes. En el fuero interno de los
fanáticos permanece el deseo de fajarse por el motivo más trivial. Saben
que sin enemigos peligran las reservas de legitimidad.
Source: Legitimidad en la trinchera | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1445370823_17609.html
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