21 de octubre de 2015

Fiestas de ‘quince’ para varones

Fiestas de 'quince' para varones
Es una fiesta solo para hombres. Uno ha cumplido los 15 años y le ha
pedido al padre que le pague la "celebración"
martes, octubre 20, 2015 | Ernesto Pérez Chang

LA HABANA, Cuba.- Es una fiesta exclusivamente para varones. Ellos son
una treintena, tal vez más, y casi todos son adolescentes de entre 14 y
17 años. Uno de ellos recién ha cumplido los 15 y le ha pedido al padre
que le pague ese tipo de "celebración" que se ha puesto de moda desde
hace algún tiempo, sobre todo en La Habana: se alquila un local apartado
en una zona de playa o una casa con piscina, se trae un buen DJ, mucha
bebida y, sobre todo, quince chicas bonitas, algunas de ellas
adolescentes, para que bailen semidesnudas sobre una pasarela.

"A las niñas [al cumplir 15 años] les gustan las fotos, que les alquilen
trajes, que les hagan videos pero a los varones nos gusta ese tipo de
gozadera, se pasa volao", opina Marcelo, un joven de 16 años al que los
padres lo agasajaron en su momento con una reunión similar: "No pasa
nada, ahí no hay sexo, solo vaciladera. La chiquita que se deja tocar es
porque le da la gana porque te advierten que solo pueden ponerles dinero
en la trusa, y si se agachan, pero uno no puede subir a la tarima ni
toquetearlas. Sí le puedes gritar cosas, comprarles una cerveza (…). La
gente echa lo que quiera, diez cañas [pesos cubanos], un fula [un dólar]
(…). El viejo ese día me regaló cien fulas en billetes de a uno y yo me
volví como loco. Eso parecía Las Vegas, Nueva York… qué sé yo".

La celebración del arribo de los niños a los 15 años de edad y cuanto
gira alrededor de ese tradicional acontecimiento, tan importante para la
familia cubana, ha generado, dentro del marco de lo permitido,
centenares de negocios privados muy lucrativos pero la mayoría dirigido
a las niñas. Casi todos están centrados en el registro gráfico, el
alquiler de atuendos, la elaboración de bufets, el montaje coreográfico,
la peluquería, sin embargo, desde hace algunos años, y a modo de
parodia, los varones comenzaron a celebrar los 15 y, de la ceremonia
habitual de los inicios se ha ido "evolucionando" hacia los actuales
shows de strippers cuya "perfecta organización" los padres encargan a
incipientes compañías de espectáculos que laboran en la clandestinidad.

Janisel y Angelito, un matrimonio, son los dueños de uno de estos
negocios de nuevo tipo. Ella, una ex bailarina de cabaret que debió
abandonar su carrera por una lesión en un pie, nos explica a qué tipo
de clientes va dirigida su peculiar oferta: "El noventa por ciento de
las fiestas que hacemos son para muchachos que cumplen 15. Esto está muy
de moda. (…) En el mes podemos organizar unas 10, a veces más, por las
que cobramos 800 dólares, sin la bebida; 1000, si ponemos la bebida, y
1300 si es con barra abierta y una fuente de chocolate para 50 personas.
(…) Nosotros ponemos a las muchachas, o a los muchachos, porque también
hacemos despedidas de solteras, o fiestas de 15 para muchachas donde nos
piden chicos bonitos que bailen en trusa. (…) Nosotros no usamos
menores de edad, ni permitimos sexo ni que se desnuden en la pasarela.
Solo pueden bailar en trusa, ahora, si alguna o alguno quiere irse con
alguien después de bailar, eso es cosa de cada cual. (…) Me han dicho de
gente que usa a menores pero nosotros, no; jamás hemos usado a menores y
ya yo llevo 5 años en esto y jamás la policía me ha tocado un pelo
porque en eso somos cuidadosos. (…) No es un negocio legal pero no pasa
nada, todo el mundo sabe que esto existe".

A pesar de la seguridad con que nos habla Janisel de sus precauciones,
hay testigos de fiestas como estas que aseguran que muchos de los
bailarines que emplean son adolescentes. Iván, un joven de 17 años, ha
asistido a varias fiestas de 15 y nos trasmite sus experiencias:

"Algunas [fiestas] son gratis y en otras hay que pagar para entrar. El
pretexto son los 15 pero eso es un negocio porque adentro se juega
billar, se compra la bebida. (…) Es verdad que no se puede tocar a las
jevitas [muchachas] pero de todos modos lo haces cuando les pones dinero
en el blúmer. (…) Ninguna tiene más de veinte años, eso es un cuento,
todas son de entre 14 y 17, niñitas. Yo conozco a unas cuantas de por
aquí [El Calvario, en Arroyo Naranjo] que viven de eso y son
chamaquitas. (…) Varones no he visto a ninguno pero jevas hay una pila
[son muchas]".

Rasheny, otro adolescente al que los padres le regalaron una de estas
peculiares fiestas, nos cuenta: "Nosotros alquilamos una casa en
Guanabo, tenía cinco habitaciones y una piscina. Riquísimo que lo
pasamos. Mi papá lo pagó todo pero él no fue, eso era solo para mis
amigos y mis primos. (…) Eso es una gente que lo pone todo, la bebida,
las chamacas, los globos, y la gente que cuida para que nadie entre o
por si se arma algo [algún hecho violento] porque los amigos no pagan
pero el de la calle que quiera entrar tiene que pagar (…). Son veinte
fulas, aparte de la bebida que también tienes que pagarla, y las
habitaciones son a 10 fulas la hora, con eso uno recupera algo de lo que
se gastó. (…) Mientras están bailando no puedes tocar a las chamacas,
pero después puedes hacer lo que quieras. Todas ellas están para lo
mismo y después lo que se forma en la piscina es un relajo. (…) Ahí no
hay tembas, en mi fiesta todo lo que había era carne fresca, bomboncitos
pero si quieres tú puedes pedirles [a los organizadores de las fiestas]
lo que tú quieres y ellos lo buscan".

Con anuncios camuflados en páginas web donde aparecen como
"organizadores de eventos sociales" y hasta con catálogos de fotos que
te muestran cuando les solicitas directamente el servicio, estos
peculiares negocios comienzan a proliferar debido a su altísima demanda,
no solo por parte de los adolescentes sino de aquellos padres que ven
con muy buenos ojos ese tipo de diversión que, por estos días, hace la
moda en los barrios de La Habana.

Source: Fiestas de 'quince' para varones | Cubanet -
https://www.cubanet.org/destacados/fiestas-de-quince-para-varones/

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