17 de octubre de 2015

El gobierno de Obama no persigue a los que violan la actual ley

GUILLERMO I. MARTÍNEZ: Obama, la Ley de Ajuste Cubano y el fraude

El problema no es la ley, sino la forma como el gobierno la está
poniendo en vigor

El gobierno de Obama no persigue a los que violan la actual ley
Es peligroso empezar a pensar en cambiar la Ley de Ajuste Cubano
GUILLERMO I. MARTÍNEZ

Admito que a los 74 años no soy una persona que cambia de opinión con
facilidad. Mis ideas casi siempre están basadas en datos sólidos y creo
que bien razonados.

Esta vez me equivoqué.

Esta columna iba a ser una petición a los congresistas cubanoamericanos,
al Congreso de los Estados Unidos y a la misma Casa Blanca para que
cambiaran la Ley de Ajuste Cubano para así impedir el fraude que cometen
mucho de los que llegan ahora a Estados Unidos de la isla.

Una conversación con un activista de los derechos humanos en el sur de
la Florida me hizo cambiar de opinión. Y lo logró explicándome sus
objeciones. Debo admitir que no había pensado en lo que este señor
–mucho más joven que yo– me planteó.

En principio, todos estamos de acuerdo. Muchos de los cubanos que llegan
hoy de Cuba amparados por la Ley de Ajuste Cubano o hasta los que llegan
como ganadores de una de las 20,000 visas que otorga el "biombo"
anualmente cometen fraude a mansalva. Se burlan de las leyes de Estados
Unidos y son un pilar que fortalece al régimen comunista en Cuba.

Este señor, que se dedica a diario con asuntos de los derechos humanos
en Cuba, me hizo ver otro punto de vista.

El problema no es la ley, sino la forma como la está poniendo en vigor
la administración del presidente Barack Obama, me dijo este joven activista.

Y tiene lógica.

Él me explica que lo que hacen los cubanos que van a Cuba y que se las
arreglan para que alguien en Estados Unidos les mande el dinero del
Social Security o de otro tipo de ayuda que les brinda el gobierno
americano es ya una violación de las leyes actuales. Una violación de la
ley que hay que llevarla a los tribunales y para eso no es necesario
cambiar la Ley de Ajuste Cubano.

El activista me dice que el problema es que el gobierno de Obama no
persigue a los que violan la actual ley. Si lo hiciera este tipo de
fraude se eliminaría inmediatamente.

Me agregó que no hay ninguna garantía de que el Congreso de Estados
Unidos pase otra ley más estricta o que el Departamento de Justicia de
esta administración trate de llevar a juicio a los que violen esa ley.

Para este activista, quien dedica todo su tiempo al asunto de las
violaciones de los derechos humanos en Cuba, el cambiar la Ley de Ajuste
Cubano en estos momentos sería otra concesión del presidente Obama en
sus esfuerzos por normalizar las relaciones con Cuba. Algo que lleva
meses haciendo, pero que aún necesita la ayuda del Congreso para
eliminar el embargo comercial a la isla.

Entiendo que la Ley de Ajuste Cubano y el embargo son cosas totalmente
diferentes y que uno no debería mezclarlas.

Pero como el gobierno de Obama ha estado buscando todas las formas
posibles para acercarse al gobierno cubano –cediendo en todos los puntos
sin que Cuba le dé nada a cambio– entiendo el miedo en tratar de
modificar una ley.

Está claro que el actual gobierno americano va a hacer todo lo posible
por normalizar las relaciones con Cuba. Los hechos ya lo demuestran. Por
eso es peligroso empezar a pensar en cambiar la Ley de Ajuste Cubano.

Ya en el Congreso hay proyectos de ley cuyo fin es levantar el embargo.
Hay que perseguir a los que actualmente violan la ley cobrando Social
Security en Estados Unidos y viviendo la mayor parte del tiempo en Cuba.

No es necesario cambiar la ley. Lo que es imprescindible es que la
administración empiece a perseguir a los violadores de la misma ahora.

No podemos aceptar que el presidente Obama y su Departamento de Justicia
no lleven a juicio a los que violan la ley que ya existe.

El problema es el gobierno de Obama, no la ley.

Guimar123@gmail.com

Source: GUILLERMO I. MARTÍNEZ: Obama, la Ley de Ajuste Cubano y el
fraude | El Nuevo Herald -
http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/article39415965.html

No hay comentarios:

Publicar un comentario