Ciento cuarenta y siete años de la importante gesta de La Demajagua
[21-10-2015 22:30:01]
León Padrón Azcuy
Activista de derechos humanos
(www.miscelaneasdecuba.net).- Un vistazo al Manifiesto redactado por
Céspedes, fechado en Manzanillo el 10 de octubre de 1868, denota que el
escenario político, económico y social de aquel momento, es similar al
que vive –ahora mismo– nuestra amada tierra.
El 10 de octubre se cumplen ciento cuarenta y siete años de la
importante gesta de La Demajagua. Proeza inolvidable en la historia de
Cuba, por cuanto ese día Carlos Manuel de Céspedes –Padre de la Patria
–dio la libertad a sus esclavos, iniciando así la guerra por la
independencia y libertad de los cubanos del yugo colonial extranjero.
Un empeño que tras un largo periodo insurreccional se consolidó en 1902
con la instauración de la República de Cuba.
Tristemente, en enero de 1959, la Isla sucumbiría ante el sueño
revolucionario de Fidel Castro, quien devino en dictador, trayendo a la
Isla caribeña una ideología, jamás concebida ni por Céspedes, ni por
ninguno de los padres fundadores de la Independencia de Cuba.
Un vistazo al Manifiesto redactado por Céspedes, fechado en Manzanillo
el 10 de octubre de 1868, denota que el escenario político, económico y
social de aquel momento, es similar al que vive –ahora mismo– nuestra
amada tierra.
La hipocresía del Gobierno dictatorial de los hermanos Castro y todos
sus acólitos se pone en evidencia con la más miope lectura de este
documento. "Nadie ignora que España gobierna la Isla de Cuba con un
brazo manchado… teniéndola privada de toda libertad política, civil y
religiosa…nadie puede pedir remedio a sus males sin que se le trate
como rebelde, y no se le concede otro recurso que callar y obedecer… los
cubanos no pueden hablar, no pueden escribir, no pueden ni siquiera
pensar… Cuando un pueblo llega al extremo de degradación y miseria en
que nosotros nos vemos, nadie puede negarle que eche manos a las armas
para salir de un estado tan lleno de oprobio. La Isla de Cuba no puede
estar privada de los derechos que gozan otros pueblos, y no pueden
consentir que se diga que no sabe más que sufrir. A los demás pueblos
inocente, ilustrado, sensible y generoso. No nos extravía rencores, no
nos halagan ambiciones, solo queremos ser libres e iguales como hizo
el creador a todos los hombres".
Luego de casi siglo y medio de aquel esfuerzo, el gobierno militar de
Cuba, pisotea los derechos consignados en la Declaración Universal de
los Derechos Humanos. Y lo hacen con un absoluto descaro y sin el más
mínimo arrepentimiento.
La Declaración, que es un anhelo de la humanidad desde 1948, otorga
–entre otras libertades- la de "opinión y expresión" y se aclara que ese
derecho "incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de
investigar y recibir información sin limitación de fronteras". Pero en
Cuba, según consta en la Constitución, los medios de difusión pertenecen
al Estado, ¿quién entonces puede dar a conocer sus opiniones sin
permiso del Gobierno? ¿Y quién se atreverá a disentir si el código
penal prevé indistintamente "desacato" con pena de cárcel, o en el
mejor de los casos, el que se atreve hacerlo, la propaganda oficialista
lo tacha de mercenario, pagado por una potencia extranjera?
La imposición a la ciudadanía de una "concepción marxista leninista" que
tenía como fin "formar a los nuevas generaciones en los principios
ideológicos y morales del comunismo", ha estado más cerca del esclavo
o del maniquí, que del pleno desarrollo de la personalidad.
En silencio, la mayoría de los cubanos mandan sus hijos a las escuelas a
recibir la "programada" educación, que diseñaron esos mismos que nos
quitaron la libertad. Quienes no desaprovechan la oportunidad para
adoctrinar desde la niñez bajo la óptica "socialista" a nuestra
juventud. Tarea recurrente, puesto que los maestros actuantes también
fueron educados, enseñados y adoctrinados bajo el mismo precepto.
Imposible será enseñar a nuestros hijos el recuerdo agradecido del 10 de
octubre de 1968 mientras Cuba no sea verdaderamente libre.
Si bien el tiempo de las armas y la violencia quedaron atrás, tal vez
usted que me está leyendo dirá: ¿con qué lo vamos a derrotar? Ah! Esa
pregunta se la hicieron al Mayor Ignacio Agramonte en un momento bien
difícil de la guerra frente al poderío militar de España y la
complicidad de todos los países de América. Un escenario muy parecido
al de hoy. "¡Con la vergüenza de los cubanos"! Contestó.
Vergüenza que es desasimiento de intereses personales, vergüenza que es
la repulsión de caminos tortuosos, vergüenza que es el débito
irreductible a favor de la Patria. Y no más compromiso con el
Castrismo, responsable de todos nuestros males.
Source: Ciento cuarenta y siete años de la importante gesta de La
Demajagua - Misceláneas de Cuba -
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/5627f5c93a682e06c4ca48eb#.VijVtPkrLjY
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