Ausencia de justicia
El Sexto acaba de ser puesto en libertad
Todo parece indicar que el régimen ha puesto en marcha la figura del
desacato
No es la oposición y la disidencia interna quienes violan norma alguna
ORESTES RODRÍGUEZ
"Dolor infinito, porque el dolor del presidio es el más rudo, el más
devastador de los dolores. Dante no estuvo en presidio. Si hubiera
sentido desplomarse sobre su cerebro las bóvedas oscuras de aquel
tormento, hubiera desistido de pintar su Infierno".
José Martí
El pasado domingo 18 de octubre, el editorial de este diario, bajo el
título de Liberen a El Sexto, argumentó que "en cualquier sociedad
libre, la broma de El Sexto usando dos cerdos con los nombres de Fidel y
Raúl habría sido considerada como un chiste inofensivo sin mayor
trascendencia". Esta es la esencia de la acusación que pesaba sobre el
joven grafitero cubano Danilo Maldonado: la exhibición de dos animalitos
con dichos nombres.
Desde el pasado 25 de diciembre, la noticia de la detención y
encarcelamiento de este compatriota ha sido reflejada en los medios. El
Sexto acaba de ser puesto en libertad. ¿Y qué delito le imputaron a
Maldonado? Pues todo parece indicar que el régimen ha puesto en marcha
la figura del desacato, para reprimir el gesto chistoso de este joven.
Empero, es conveniente aclarar que la norma penal que regula el desacato
se vale de varios verbos nucleares, esto es, el que amenace, calumnie,
difame, injurie, etc., porque para que alguien pueda ser imputado bajo
esos rubros legales, debe haber tenido el propósito despectivo hacia la
función del supuesto ofendido, y no se colige de la actuación de El
Sexto ese propósito despectivo, que es condición sine qua non para que
la acusación pueda esgrimirse. Lo que provocó el paseo de los cerditos
con tales nombres, fue hilaridad y es consecuencia de la broma gastada
por el recién liberado grafitero.
A pesar del regreso de las relaciones diplomáticas entre EEUU y Cuba,
que supone un clima de flexibilización y tolerancia a quienes de una u
otra forma envían señales de discordancia con el régimen, la reacción
oficial no se hace esperar y la emprenden contra las Damas de Blanco y
otras agrupaciones que desafíen la rigidez del sistema, cuando de forma
pacífica y sin aspavientos sociales, reclaman cambios en la estructura
gubernamental y ejercitar sus elementales derechos, como se define el
gesto de El Sexto.
No es la oposición y la disidencia interna quienes violan norma alguna,
es el régimen el que lo hace por no darle cumplimiento a los postulados
contenidos en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, y que
por ironía del destino, fue Cuba –entonces democrática– una de las
primeras naciones en suscribirla. No se explica, pues, que luego de más
de medio siglo de dictadura, todavía una isla –otrora próspera y
laboriosa– hoy se encuentre bajo un insólito marasmo, que abarca toda la
vida social, que repercute en un pueblo hambriento, que busca
desesperado la forma de marcharse de su patria, como se viene apreciando
últimamente, con el incremento incesante de balseros que llegan a estas
costas, los que logran rebasar fronteras y los que entran por los
aeropuertos y pasan a engrosar las filas de los emigrados.
Los arreglos cosméticos de las calles habaneras y de otras poblaciones
en el interior de la isla no indican que la prosperidad se haya dado
cita en Cuba, a pesar de que se ha convertido en una especie de rara
avis in terra por el flujo de turistas curiosos por conocerla en un
ambiente preseleccionado para el disfrute de los entornos a los cuales
no tiene acceso el cubano de a pie. Los turistas, en fin, no encontrarán
en la isla algo parecido a la nueva Atlántida, aquella imaginaria ciudad
donde sus habitantes no permitían obsequios ni dádivas, porque vivían en
un ambiente controlado por el bienestar colectivo.
Resumiendo, puede afirmarse que el caso de El Sexto es el indicio más
evidente de la naturaleza arbitraria del régimen, que ve por doquier el
fantasma del desacato, para secuestrar la libre expresión y el ejercicio
del humor criollo, lo que explica la ausencia de justicia.
Abogado cubano. Reside en Miami.
Source: ORESTES RODRÍGUEZ: Ausencia de justicia | El Nuevo Herald -
http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/opinion-sobre-cuba/article40499124.html
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