13 de junio de 2013

No queremos prensa autoritaria

No queremos prensa autoritaria
Jueves, Junio 13, 2013 | Por David Canela Piña

LA HABANA, Cuba, junio, www.cubanet.org -Como se acerca el IX Congreso
de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), han comenzado a publicarse
artículos en la prensa oficial acerca de los nuevos horizontes que debe
buscar el periodismo cubano. En uno de ellos (El periodismo que requiere
el socialismo cubano, de Ana María Domínguez Cruz, publicado en Juventud
Rebelde el primero de junio), donde se resume una sesión de debates
previos, encontré dos párrafos que no tienen desperdicio. Dice el primero:

"Ante los silencios y evasivas que limitan el derecho constitucional del
pueblo a la información, el también Premio Nacional de Periodismo José
Martí, Hugo Rius, instó a defender con mayor energía los presupuestos de
la política trazada por el Buró Político del Partido".

Parece que Rius ha confundido algún abstruso inciso de la Constitución
socialista de 1976, con el artículo 19 de la Declaración Universal de
los Derechos Humanos. Además, ¿no se percata de que al "defender con
mayor energía" la política del partido comunista, dilata y fortalece más
el muro de "silencios y evasivas" que desinforma a la población? Tampoco
se aclara cuáles son los problemas que silencia y evade el periodismo
oficial.

El otro párrafo es aun más desconcertante: "La prensa, se apuntó, debe
formar parte de los mecanismos de control popular del país, y
convertirse en un valioso contrapeso frente a posibles errores o
distorsiones de la política trazada por el partido y refrendada por la
mayoría de nuestro pueblo".

¿Acaso la prensa gubernamental no ha sido hasta hoy el "mecanismo de
control" por excelencia, que controla, dirige y moldea la psiquis de las
masas? Y si la prensa es un "mecanismo de control popular", ejercido por
el gobierno, ¿cómo puede ser, a la vez, su contrapeso, es decir, cómo
puede funcionar como un poder independiente y paralelo?

Para regocijo nuestro –según la periodista–, el partido comunista no se
ha equivocado nunca, pero quién sabe, y a lo mejor un día caiga en un
posible error. Además, si la sociedad civil es la que distorsiona "la
política trazada por el partido", ¿cómo es posible que la refrende en su
mayoría, o es que está fingiendo?

En otro artículo relacionado con el Congreso, un periodista, que alegó
insomnio ante la idea de que no hubiese un "material periodístico que
informara o aclarara" sobre el desabastecimiento de pastas dentales en
las tiendas, afirmó: "nuestro periodismo no pulsa la sociedad, no corre
por sus mismas venas… ¿Qué nos impide hacerlo? ¿Alguien obstaculiza tal
propósito? Nada ni nadie, son las respuestas".

Evidentemente, el autor no conoce a Calixto Ramón Martínez, quien estuvo
durante varios meses preso por intentar hacer un reportaje sobre un
cargamento de medicinas que fue descuidado en la aduana del Aeropuerto
Internacional "José Martí". Tampoco conoce a los periodistas
independientes que son acosados y amenazados por reportar casos de
cólera, o acusar al gobierno de alguna injusticia, o negligencia.

¿Por qué no invitan a las sesiones del IX Congreso de la UPEC a sus
colegas del periodismo independiente, no para discutir sobre economía, y
mucho menos de política, sino para que cuenten sus experiencias
personales en el sector?

Si compartieran con periodistas como Tania Díaz Castro y José Hugo
Fernández, no sólo ampliarían su visión de la realidad cubana, sino
también les ayudarían a desvanecer esos discursos de propaganda,
articulados con sofismas, demagogia e ilusionismo, que en vez de
trabalenguas, parecen "trabasesos".

¿Cuándo habrá en Cuba una Medea Benjamín, que en medio de una
conferencia de prensa, se ponga "de pie en tres ocasiones", y cuestione
"a su presidente"? ¿Alguien se imagina que un periodista oficial le haga
una pregunta incómoda, no ya a Raúl Castro, sino a un ministro, o al
director de una empresa? ¿Cuándo un periodista no oficial, o un
ciudadano común, podrán conseguir un pase para asistir al discurso de un
presidente? Si alguien se atreviera a encarar a Raúl Castro sobre
cualquier tema, seguramente no recibiría "una avalancha de apoyo y
también críticas", sino una avalancha de golpes y de años en prisión.

En Cuba no puede haber pacifistas como Medea Benjamín, ni defensores de
los derechos humanos, porque el gobierno los tilda de
"contrarrevolucionarios". En su reverso, esto significa que los
"revolucionarios" deben ser beligerantes y prestos a la violencia. Si
alguien se hubiese declarado pacifista durante la Guerra Civil de
Angola, habría sido acusado de "traidor a la Patria". Pero igual sucede
ahora, respecto a la defensa nacional.

Les recuerdo a los periodistas oficialistas cubanos que ésta es una de
las profesiones que tiene auténticos mártires. Muchos periodistas de
América Latina, e incluso de Europa, mueren cada año, o son perseguidos,
por publicar artículos sobre casos de corrupción, asesinatos, carteles
de la droga y mafias. Sirvan de ejemplo Verónica Guerin, Larisa Yudina y
Roberto Saviano.

Mártir no es sólo el héroe que cayó en combate, o en desgracia, ni la
víctima azarosa del odio y el fanatismo. Mártir es el testigo de una fe
liberadora, de una verdad universal, que trasciende a su persona y a
menudo su época. Los periodistas, al igual que los mártires cristianos,
son testigos que prueban con su sacrificio que sus creencias eran
ciertas y sus investigaciones precisas.

¿Se arriesgan por la fama o por el éxito? Yo creo que lo hacen por
conciencia, responsabilidad cívica, y porque creen que un "mundo mejor
es posible", sólo si está libre de ambiciones, mentiras, opresión, y de
la actitud de quienes miran para otro lado.

Según Leonardo Padura, "el periodismo es una de las maneras de sanear el
ambiente de una sociedad". En Cuba, se necesitan periodistas honrados y
valientes, que sean inquisitivos, no inquisidores, que ejerzan la
crítica, no la apología, y que señalen las zonas insalubres de esta
sociedad: sus frustraciones, sus desigualdades, su autoritarismo.

Yo consultaría a los periodistas cubanos, tal como hicieron una vez los
militares golpistas, el 10 de marzo de 1952, al preguntar a sus
semejantes, que defendían –supuestamente– las leyes y la Constitución:
"¿con quién está usted?". Sólo que hoy la disyuntiva sería: ¿está con el
gobierno o con la sociedad civil, con el partido comunista o con el pueblo?

http://www.cubanet.org/articulos/no-queremos-prensa-autoritaria/

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