La Crisis de Octubre y la irresponsabilidad de Fidel Castro
Cincuenta y tres años después, Galván reside en un arruinado asilo del
Gobierno para ancianos en el barrio de La Víbora, a media hora en
automóvil del centro de La Habana
RECORDANDO 1962: EEUU VS URSS | 23 de Octubre de 2015
LA HABANA.-IVÁN GARCÍA
Especial
Los ojos de Román Galván, 84 años, cobran vida al recordar aquellos días
aciagos de octubre de 1962 cuando parecía que Cuba se borraría del mapa
tras la inminente conflagración atómica entre Estados Unidos y la otrora
Unión Soviética.
Cincuenta y tres años después, Galván reside en un arruinado asilo del
Gobierno para ancianos en el barrio de La Víbora, a media hora en
automóvil del centro de La Habana.
"En 1962 yo era miliciano. Y en octubre me movilizaron para una unidad
militar en el oriente del país. Como muchos cubanos, no tenía
conciencia, de lo que era una guerra nuclear. Estaba dispuesto a morir
por lo que consideraba una causa justa. Éramos jóvenes e inmaduros. Lo
que decía Fidel era ley", rememora Román.
Luego le siguieron otras guerras en el macizo montañoso del Escambray en
el centro de la isla, y en África. Mientras peleaba en defensa de la
ideología marxista y el ego de Fidel Castro, su familia se desmembraba.
"Me separé de mi mujer, el varón está más tiempo preso que en la calle y
la hembra hace rato que no sé de ella. Ni Fidel, la crisis de octubre y
las otras guerras merecieron haber estado dispuesto a dar mi vida. Pero
ya es tarde. Soy un viejo que tengo las horas contadas", dice, mientras
sus ojos legañosos se nublan de lágrimas.
La movilización
Más de un millón de cubanos fueron movilizados en aquel otoño de 1962.
Según la narrativa oficial, a propuesta de Nikita Kruschov, se
emplazaron 24 plataformas de lanzamientos, 42 cohetes R-15, unas 45
ojivas nucleares, 42 bombarderos Ilyushin IL-28, un regimiento de
aviones caza que incluía a 40 aeronaves MiG-21, dos divisiones
soviéticas de defensa antiaérea, cuatro regimientos de infantería
mecanizada y otras unidades militares, unos 47.000 soldados en total.
El código utilizado por el Kremlin para la operación secreta fue Anádir.
Castro, entonces con 36 años, conocía de las consecuencias que podría
afrontar con Estados Unidos por su temeraria estrategia.
El mundo vivía el apogeo de la Guerra Fría. Habían pasado 17 años de la
derrota de Alemania nazi frente a las tropas aliadas. Ya se conocía del
poder destructivo de las armas nucleares.
En Hiroshima y Nagasaki perdieron la vida 195.000 personas después de
que el bombardero Enola Gay, ordenado por el presidente Harry Truman,
lanzara dos bombas atómicas en esas ciudades japonesas.
Para 1962, el poder destructor de esas armas se multiplicaba por quince.
No eran simples juguetes. Un estadista responsable debía calcular las
severas consecuencias de atizar con fuego la paridad estratégica de las
dos potencias atómicas de entonces.
Cuando en 1991 desapareció la URSS y se abrieron los archivos secretos
de inteligencia, los analistas e historiadores pudieron comprobar la
insensatez de Fidel Castro y su puesto de mando.
En cartas cruzadas con Kruschov, Castro le solicita utilizar primero el
gatillo nuclear. Por aquellos días, Ernesto Che Guevara, el incendiario
guerrillero argentino, escribió un artículo donde alababa la actitud del
Gobierno revolucionario y cuestionaba a los mandatarios soviéticos:
"Es el ejemplo escalofriante de un pueblo que está dispuesto a inmolarse
atómicamente para que sus cenizas sirvan de cimiento a sociedades nuevas
y que cuando se hace, sin consultarlo, un pacto por el cual se retiran
los cohetes atómicos, no suspira de alivio, no da gracias por la tregua;
salta a la palestra para dar su voz propia y única, su posición
combatiente y su decisión de lucha aunque fuera solo", expresaba Guevara.
Hay ingredientes de la trama de los misiles que Fidel Castro y su
gabinete desconocían. Oleg Penkovski, un coronel de la inteligencia
militar soviética, cuyo código para la CIA era Agent Hero, alertó a
Occidente sobre la inferioridad estratégica nuclear de Moscú y de que la
URSS estaba emplazando cohetes en Cuba.
A raíz esta crisis, Estados Unidos y la Unión Soviética decidieron crear
una línea directa de comunicación entre la Casa Blanca y el Kremlin
conocido como el 'teléfono rojo'.
En las negociaciones posteriores que condujeron a la retirada de la
fuerza de choque nuclear de Cuba, Kruschov excluyó al aventurero Fidel
Castro. La Crisis de Octubre es una parábola contundente sobre la
irresponsabilidad del régimen verde olivo.
Los actores protagónicos del incidente están muertos o esperando a que
Dios se los lleve. Los secundarios, como Román Galván, viven sus últimos
días en un desvencijado asilo de ancianos.
Source: Diario Las Américas -
http://www.diariolasamericas.com/4847_cuba/3415256_crisis-octubre-nikita-kruschov-fidel-castro-john-kennedy-ivan-garcia.html
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