La incertidumbre cotidiana
[22-05-2014 13:16:29]
Leticia Rodríguez Iglesia
Periodista Independiente
(www.miscelaneasdecuba.net).- El temor generalizado entre los cubanos es
condicionado por la represión que sufren los que desafían el poder pero
además por la inseguridad de los que se identifican con él, de forma
sentida o fingida, pues lo único absolutamente seguro bajo la dictadura
de los Castro es que nada es seguro.
El garantizado acceso a la salud se acompaña de la duda de si el médico
nos atenderá debidamente cuando no llevemos un presente, o si se
adquirirán otras enfermedades contagiosas durante ingresos en
hospitales, si se perderá la vida en un cuerpo de guardia por demora de
la ambulancia o si equipos rotos y medicamentos en falta obstaculizarán
el debido tratamiento a nuestra dolencia.
La universalidad de la educación no se acompaña de la certeza de que sus
egresados posean los más elementales conocimientos, pues entre ellos hay
bachilleres que confunden a Hitler con los Beatles, que dicen que fueron
vacunados contra el tufo en lugar del tifus y profesores que aseguran
que los ciclones son dirigidos por EU contra la isla o que será
construido un muro desde Australia hasta EU.
La incertidumbre es diaria entre la mayoría de las amas de casa a la
hora de preparar alimentos, sobre todo a partir de los 10 días en que se
agotan los comprados por la libreta de racionamiento para un mes, pues
la carestía y escases de los vendidos de forma liberada los mantiene
fuera del alcance de la gente de a pie, a pesar de las reformas
raulistas que viene entregando tierras en usufructo desde seis años
atrás a quienes las trabajan.
Es común el temor a perder el nivel de vida aceptable, o bueno, entre
los que deben sus ingresos a remesas familiares, al robo en centros de
trabajo, la participación en la bolsa negra o la comisión de otros
delitos en los centros de trabajo en que "resuelven" para compensar los
salarios insuficientes en una moneda devaluada.
Los trabajadores que no "resuelven" cuando cobran, sufren el síndrome de
la Cucarachita Martina, pues tienen que romperse la cabeza para decidir
qué comprar cada mes con lo que quede después de pagar las deudas; si
alimentos ricos en proteínas, zapatos para los niños o papel higiénico,
jabón y detergente, pues el salario es mucho menor que lo demandado por
las necesidades básicas, aun en el caso de los más altos.
Lograr una visa para visitar familiares o cumplir un contrato de trabajo
en otras tierras es otra de las fuentes de incertidumbre entre quienes
aspiran a lograr, en uno o dos años de trabajo, lo que en la isla no es
posible ni con treinta.
Asustados siempre andan los padres por la posibilidad de que sus hijos
caigan en el alcoholismo, la drogadicción o víctimas de la violencia,
como en muchos otros países, pero añadida la que quizás solo compartimos
con los mexicanos, de que pierdan la vida en intentos de salidas
furtivas del país.
No tienen certidumbre alguna los que viven el día a día sin lograr
aliviar o salir de la pobreza, de escapar del hacinamiento en viviendas
no adecuadas, de evitar la promiscuidad, la disfuncionalidad de las
familias, la violencia contra las mujeres, los niños y los ancianos.
La incertidumbre también reina entre los familiares de los más de 70 mil
presos en las cárceles cubanas cuando piensan que los suyos pueden ser
las próximas víctimas de la violencia por parte de los custodios o de
otros presos o si se involucrarán en nuevos delitos que les aumenten las
condenas.
Incertidumbre sufren los pocos que dicen sus opiniones públicamente al
pensar si alguno de los que le escuchan los delatará y complicará su
vida con lo más temido por la casi totalidad de la población, el
cartelito de contrarrevolucionario que condena a vivir como los
apestados en la edad media.
Los Lineamientos del Partido Comunista para "perfeccionar el sistema" no
logran reducir la seguridad de que no hay futuro mejor para los que no
tienen dinero para viajar al exterior, emprender un trabajo por cuenta
propia exitoso ni familiares en el exterior que les envíen remesas en
cantidades suficientes para llevar un nivel de vida adecuado.
También sufren su cuota de incertidumbre los dirigentes que saben de la
disfuncionalidad de las instituciones que dirigen, de su falta de poder
de decisión personal porque deben obediencia a los de arriba, con lo que
se anula su capacidad, dedicación, iniciativa y todo otro rasgo de
liderazgo real.
No escapan a la duda razonable los represivos y sus colaboradores, los
paramilitares que saben que, tarde o temprano deberán expiar las culpas
por cumplir órdenes que les convierten en violadores de los derechos
humanos y que no pueden justificar con la "debida obediencia" pues ella
excluye el cumplimiento de lo que daña la dignidad humana.
Hasta al "comandante en jefe" lo acechó de seguro la incertidumbre sobre
qué hacer con el resto de su vida después que la enfermedad le impidió
su gran y quizás único objetivo; ser el centro siempre, como durante la
crisis de octubre que puso al mundo al borde de una catástrofe nuclear o
cuando enseñó públicamente a ablandar frijoles con eficiencia
energética. Nadie escapa.
Source: La incertidumbre cotidiana - Misceláneas de Cuba -
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/537ddc8d3a682e1840be4908#.U33_pvmSwx4
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