17 de agosto de 2010

Delitos económicos

Delitos económicos
Carlos Ríos Otero

LA HABANA, Cuba, agosto (www.cubanet.org). La prensa independiente
reporta sistemáticamente la represión policial contra los delitos
económicos de menor cuantía, específicamente contra los merolicos, que
venden sin licencia y a los que las autoridades imponen elevadas multas.
Son personas de la tercera edad, retirados, minusválidos y madres
solteras desamparadas, que en muchos casos revenden los productos de su
cuota de la libreta de racionamiento, como cigarros, pasta dental, café
y azúcar.

Sin embargo, en el año 2010 la prensa nacional ha informado sobre
delitos de mayor cuantía, de los que incluso se ha ocupado la sección
editorial del periódico Granma, por ejemplo, la sustracción de la red
eléctrica nacional de angulares y cables que sujetan las torres de alta
tensión, raíles de las líneas de ferrocarril (lo que ha provocado
accidentes de envergadura), los desfalcos a los almacenes de alimentos,
el robo de la recaudación de la red de telefonía pública y el aumento
de los casos de hurto y sacrificio de ganado mayor, a pesar de las
condenas elevadas previstas en el código penal.

La aduana se ha convertido en escenario de robos mayores, y abundan las
quejas del turismo internacional. Los más exigentes son los
cubano-americanos, que sistemáticamente viajan a visitar a sus
familiares y son víctimas de la corrupción de los oficiales de la
aduana. Los equipajes son saqueados y se exigen altos pagos en divisas
para pasar bultos supuestamente ilegales o pasados de peso. En otros
casos, los empleados se los apropian en componenda con oficiales de
guardia, y se reparten las ganancias.

En las terminales de ómnibus y ferrocarril se consigue un pasaje si se
dispone de diez pesos convertibles. Los chóferes no reportan asientos
vacíos y los venden por su cuenta, en coordinación con los funcionarios,
con quienes comparten el dinero. El mercado negro de las medicinas es
escandaloso. A tres o cinco veces por encima del valor oficial se puede
conseguir cualquier medicamento.

En la playa de Varadero, el principal centro turístico de la nación, los
atracos de alimentos de las despensas de los hoteles provocan
frecuentemente que los jefes de cocina, al no tener ingredientes con que
cocinar, busquen otras opciones de trabajo.

La corrupción llegó a tal extremo en Varadero que el gobierno decidió
anular el aparato político del municipio y anexarlo a Cárdenas, que debe
garantizar la fuerza de trabajo, limpieza de las calles, suministro de
agua, gas; gestiones de menor cuantía. Varadero se subordina ahora a
Ricardo Cabrisas, vicepresidente del Consejo de Ministros, quien maneja
directamente la táctica y la estrategia de las inversiones, con el jefe
de Estado, Raúl Castro.

cubano2000cisd@yahoo.es

http://www.cubanet.org/CNews/year2010/agosto2010/17_C_3.html

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