Publicado el martes, 08.06.13
Plagio político
OSCARPEÑA
Una parte de la dirección del exilio histórico cubano sigue errática
políticamente. Plagian a la dirección histórica de la Habana. No son la
diferencia ante el pueblo cubano. Ahora se enfrentan con todas sus
fuerzas a un encuentro fraternal entre peloteros veteranos del clásico
equipo Industriales que han sido de la preferencia de más de tres
generaciones. Algo parecido a lo que hace la Habana con Willy Chirino
después de haberse ganado el galardón de músico preferido del pueblo cubano.
No estamos ante un crimen, sino ante una torpeza. Los que en Miami
debían ser representantes del futuro cubano están discriminando y
desconsiderando a símbolos populares del pueblo que debían sumar, pero
algo los ciega. Si pasado mañana hay elecciones libres dentro de Cuba,
se imagina el lector a los 12 millones de cubanos tan apegados a sus
peloteros y músicos a la hora de ir las urnas y ver en las boletas
algunas de estas caras de la prohibiciones, o si en Miami esa inmensa
mayoría de cubanos que no son ciudadanos todavía pudieran votar hoy; o
si asisten a las urnas lo que son ciudadanos y no van.
Los que éramos niños en 1959 y las mas de tres generaciones nacidas en
el reinado de Fidel Castro pensábamos que solo dentro de Cuba valoraban
a los artistas y deportistas por su comportamiento político y no por su
talentos. En Cuba oír a los Beatles era como conspirar contra el
régimen. Tratar un cubano de escuchar a Celia Cruz o a Guillermo Alvarez
Guedes era un acto contrarrevolucionario. Allá la dirección histórica e
intransigente del país dicta imperativamente que "es bueno y que es
malo". ¿En qué se diferencia la dirección histórica del exilio con esta
lucha contra un viejo team de pelota?
Si los expertos de estrategias del gobierno de Cuba quisieran fabricar
una (otra) fea imagen del Miami Cubano no lo podrían hacer mejor que los
que han abogado, presionado e intimidado para tratar de suspender un
encuentro entre retirados jugadores del clásico y famoso equipo
Industriales de este medio siglo con el que se identifica tanto el
cubano que esta fuera y dentro de Cuba. A mí llegada a Miami en
intercambios de experiencias con todas las organizaciones en ninguna
dejaron de preguntarme ¿Cómo creía se podía ser más útil desde Miami
para ayudar a lograr la libertad de Cuba? La respuesta fue sencilla: no
sean nunca como la dirección de la Habana, den siempre ejemplos claros
de democracia, libertad y derechos para todos. Con solo eso ya son muy
útiles porque el pueblo cubano necesita un faro y ustedes están llamados
a serlo.
Obviamente fui muy idealista al considerar que los primeros exiliados
cubanos por vivir tanto tiempo dentro de un país de crédito democrático
y libertad podían ser para nuestro pueblo un ejército cubano de
profesores, pero lamentablemente se esfuerzan por plagiar a la Habana.
El faro no alumbro. Han sido muchos los malos ejemplos y ya hoy
considero que hay posturas que no son producto de falta de información o
de muchos años sin contacto con el pueblo de la isla como creía. Es algo
más grave: es mala voluntad, es prepotencia, es ser como las autoridades
de Cuba violadores de los derechos de otros y es no tener bondad o
capacidad de admitir el error que han venido arrastrando por años y que
los abraza con lo más intransigente del régimen cubano. Son un espejo.
Por estas razones el pueblo huye de Cuba y no se les suma aquí.
Distintas fueran las circunstancias si los opositores al régimen se
comportaran con inteligencia, tacto, simpatía y olfato social y
político. Hoy el Miami cubano está ante un reto donde se necesita -por
el bien del futuro de Cuba y del Miami cubano- que las minorías
pensantes, sensatas y las figuras cimeras de esta comunidad pierdan el
miedo que tienen a los fusilamientos radiales y la internet y llamen a
la cordura ante tan mala imagen que está dando esta comunidad que ella
misma se está autoexcluyendo del pueblo cubano y de la comunidad
internacional con sus imprudente reacciones.
Lo menos que desean las autoridades de Cuba es un abrazo entre cubanos
en terreno adversario. Quieren lo que ha sucedido hasta hoy para
hacerles "mas rayas a su tigre". Sepan los extremistas de la ciudad que
si los Industriales no juegan en Miami por su culpa les están regalando
una victoria política a las autoridades de Cuba. Ayer fue con el niño
Elián y hoy es con los viejos de los Industriales. Mañana la historia
tendrá que recoger que en Cuba duro tanto una dictadura no solo por lo
científica y extremista que fue, también perduró porque su oposición se
parecía mucho a ella.
Source: "OSCAR PEÑA: Plagio político - Opinión - ElNuevoHerald.com" -
http://www.elnuevoherald.com/2013/08/06/1538552/oscar-pena-plagio-politico.html
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