Publicado el viernes, 06.21.13
Consideraciones sobre la Cuba presente y futura
ARIELHIDALGO
Urge, en estos tiempos cruciales, reflexionar entre todos los cubanos de
buena voluntad sobre la Cuba presente y futura:
• Las medidas tomadas en los últimos años por la actual administración,
no parecen dirigidas a abrir caminos hacia soluciones definitivas de los
problemas vitales, sino válvulas de escape al descontento general, pues
mantienen el modelo de monopolio estatal sobre la mayoría de las
empresas, las finanzas, comercio exterior, principales medios de
difusión, control de precios, mercados y fuerzas productivas.
• La burocracia, principal responsable de la corrupción, aguarda
pacientemente heredar las posiciones que, por razones biológicas,
quedarán vacantes cuando esa dirigencia desaparezca, para entronizar una
mafia empresarial que no vacilará en pactar con carteles de la droga
ansiosos por una nueva ruta hacia el mercado norteamericano, y legitimar
su definitiva victoria con el respaldo electoral masivo de un pueblo
incauto, marchando embriagado hacia el matadero por el supuesto triunfo
de la libertad.
• Los disidentes ganaron el respaldo de la opinión pública
internacional, pero no el apoyo masivo del pueblo, no sólo por la
represión o el control gubernamental sobre los medios masivos sino,
principalmente, porque gran parte de ellos se distanció de sus intereses
al buscar apoyo de grupos del exilio divorciados de la realidad interna
y adaptar su discurso a una retórica que privilegiaba políticas de
aislamiento y restricciones económicas, por lo que nos hallamos en un
punto muerto: ni la disidencia puede derrotar a ese gobierno, ni el
gobierno, exterminarla, pero la acosa permanentemente, porque en tiempos
de profunda crisis, sus manifestaciones públicas pueden prender la
chispa de protestas multitudinarias.
• El descontento popular, temporalmente apaciguado con dádivas de
libertades económicas y aperturas migratorias, sigue siendo un peligro
potencial de protestas callejeras, que si bien van dirigidas contra la
dirigencia histórica y su sistema totalitario, pueden desatar una
violencia destructiva incontrolable. Las del pasado, limitadas a
disturbios de barrio sin trascender a otras barriadas o municipios por
ausencia entre la población de medios modernos de comunicación, pudieron
ser disueltas por la represión, pero es imposible detener a menor o
largo plazo el acceso generalizado a esos medios, por lo que el gobierno
procura que ese proceso sea gradual y bajo control.
• La llamada Nueva Izquierda Cubana, que acusa al régimen de capitalismo
monopolista de Estado y le exige traspasar los medios de producción a
manos directas de los trabajadores, influye poderosamente en el sector
que ha sido sostén principal de ese régimen, por lo que no es reprimida
abiertamente, sino censurada y en general excluida de los medios oficiales.
• Muchos artistas e intelectuales, aunque manteniéndose oficialmente
dentro del sistema, han ido adoptando posiciones cada vez más críticas,
esperanzados en la corrección de esos "errores", pero en la medida en
que esa dirigencia a la que se mantienen leales no satisfaga sus
expectativas o comience a ceder poder a la burocracia, podrían adoptar
posiciones más contestatarias.
¿Qué conclusiones pueden sacarse de estas consideraciones?
1- Que avanzamos gradualmente hacia un capitalismo salvaje de mafias
empresariales, un narco-estado eminentemente represivo, y una
explotación brutal de los trabajadores en la miseria generalizada más
espantosa de la historia.
2- Que ningún factor de cambio, por sí solo, tiene capacidad para
detener ese derrotero hacia el abismo.
¿Hay escapatoria? Y de haberla, ¿qué hacer para evadir ese abismo? En mi
opinión, sólo hay un camino:
• Una plataforma cívica de todos los factores del cambio democrático
que, con suficiente poder de convocatoria, movilizaría a toda la
sociedad hacia un proceso de transformaciones que garanticen la justicia
social y la prosperidad general.
• Esa convergencia debe basarse en principios aceptables para la mayoría
del pueblo, como la no violencia, reconocimiento de los derechos
humanos, soberanía nacional, economía participativa, y unidad, en toda
su diversidad, de la gran familia cubana.
• Como referente de esa unidad no sirve Marx, ni Bakunin, ni Milton
Friedman, sino José Martí, defensor de las libertades y derechos de los
seres humanos, clarificador para realizar en el plano social lo que
llamaba "excelsa justicia", y guía para unir, en una sola fuerza, todos
los factores de un pueblo disperso y separado por barreras geográficas,
políticas e ideológicas.
Sólo la voz unida de los hermanos de buena voluntad garantizará el éxito
de los diversos proyectos de la sociedad civil y detendrá el avance de
las fuerzas nefandas dispuestas a tronchar, en nombre de espurios
intereses, los ideales y aspiraciones del pueblo cubano.
Infoburo@aol.com
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