Dialéctica del chicharrón y las masas fritas
JUEVES, 20 DE MARZO DE 2014 14:03 ESCRITO POR VÍCTOR MANUEL DOMÍNGUEZ
Cuba actualidad, Centro Habana, La Habana, (PD) El profundo y oloroso
ensayo Dialéctica del chicharrón y las masas fritas, escrito por el
economista y porcinólogo vietnamita, Bhien Chang Chong, ahonda sobre la
cerdificación de un país a través del Teorema del timbiriche, y
demuestra la interacción entre la teoría marxista y una cochiquera nacional.
Sin embargo, y pese a su cientificidad, no sólo los marranos podrán
entender el ensayo, pues cualquier individuo u individua con DNI de
cerdo, de nada más poner un gen de su confianza en un socialismo
próspero y sustentable con el timbirichismo, podrán aplicar para el
teorema de la cochinización del país.
Ya era hora de que un cerdófilo templado por el comunismo pusiera fin a
los malos augurios, el griterío desmoralizador y otras patrañas que
siembran dudas en los alcances del cuentapropismo y la ruralización,
pues no sólo los que vendan puercos se harán cochino y ricos; los demás
también. Ahí tienen como ejemplo el despegue económico de Kampuchea
alcanzado con Pol Pot.
De acuerdo con Chang Chong, el socialismo cubano no dejará a nadie a su
suerte, pues sin dejar de dar palos profilácticos, realizar amenazas
estéticas, y hundir en encarcelamientos sanos a quienes se nieguen a
vivir plenos de felicidad bajo el Teorema del timbiriche,
profesionalizará esta opción laboral
Hablando en plata (y en ¿vietnamita o gruñidos?, como lo hace Chang
Chong, se creará la Universidad Porcino-Catrina Integral (UPCI), donde
además de materias referentes a la venta de puercos y el estirón de
catres, se impartirán asignaturas sobre las propiedades éticas,
gastronómicas y comerciales del tamal, el maní y el polvorón, entre
otros productos de alta demanda en Cuba
Las pruebas de ingresos para el manicomio nacional (allí se habilitaron
tres salas para que trabajaran cómodos los especialistas de la educación
superior que diseñaron la municipalización de la universidad, junto a
los integrantes del Comité Central del Partido que aprobaron la opción),
serán de mucho rigor.
Quienes aún escriban sevoya sin la correcta puntuación, no dominen a
discreción la tabla del seis, piensen que Facebook es una marca de talco
contra el salpullido, no ubiquen en el mapa Turiguanó, crean que la sal
se extrae del mar o que los peces no son mamíferos (como muchos
cubanos), reprobarán.
Nada de facilismo en esta universidad. Los cuantiosos recursos
invertidos por el Estado en materiales de estudio como alambres, trozos
de madera, pedazos de zinc, forros de sombrilla, ruedas de palo y demás
implementos para lograr la masificación de un graduado de timbirichismo
integral, hay que cuidarlos.
Y no sólo es necesario mantener estos templos de la libertad laboral y
del alto nivel económico del país: despintados, llenos de fango, moscas,
cáscaras de plátano, tomates podridos, coles envenenadas, y papayas
grávidas del calor, entre otras normas higiénicas a cumplir, sino
también con robo y sin control.
¿Cómo imitar a ese capitalismo salvaje y despilfarrador que vende libras
de frijoles de 16 onzas? ¿En qué cabeza cabe envolver un chorizo que
tiene agregado tintura de timerosal, o un tamal hecho con puré de
calabaza y pespuntes de harina, en un papel? ¿Alguien vendería un
guarapo sin moscas?
Seguro que no. Los cuentapropistas son hijos de la nación. Aventajados
alumnos del despelote nacional, la tribalización del país, el
cambia-casaquismo redentor, la muela bizca, el quítate tú para ponerme
yo, el sálvese el que pueda, y otras reglas éticas heredadas de los
gestores de la revolución.
De ahí la trascendencia para el país del ensayo Dialéctica del
chicharrón y las masas fritas, en su misión de demostrar los efectos del
Teorema del timbiriche en la economía de la nación y en el estómago
individual. Los chicharrones (jefes, guatacas, sumisos, lame botas,
sobrevivirán); las masas, seguirán fritas.
Pero la buena nueva que nos trae la creación de la UPCI es que los
cuentapropistas no sólo serán los tradicionales patiporsuelo o culo al
aire huérfanos de instrucción, sino también quienes dejaron la juventud
en un pupitre de la universidad, y el diploma en un clavo mohoso de la
habitación.
En igualdad de condiciones, tanto cualquier ñame con corbata beneficiado
con un diploma de bachiller por la revolución, como un eximio economista
víctima del sal pa fuera laboral que salvará del estreñimiento
productivo el recto socialismo donde puja el país, podrán optar por
carreras de nivel.
Licenciaturas en Química de las barras de guayaba, Ebullición, tersura e
ingredientes que hacen explosivo al Fricandel, Uso del polvo de zeolita
y el látex del piñón para obtener leche de vaca, así como la maduración
y podredumbre en cuestión de segundos de cualquier fruta nacional para
el mercado común (no el extranjero), serán óptimas carreras a considerar.
También podrán estudiar la ingeniería del Prú, graduarse de arquitectos
en pirámides de zinc, techos de fibrocén, paredes de cagotex
(compactadas con boñigas de vaca y sacos de yute de la industria
textil), o patólogos de puercos muertos en agro mercados del país, luego
de recibida la segunda puñalá.
Como habrán podido leer, son muchas las opciones y elevado el nivel que
ofrece la Universidad Porcino-Catrina Integral (UPCI) para salvar a la
fantasmagórica economía nacional, con el concurso de cuentapropistas
capacitados en la confección de productos de punta a nivel internacional.
Por eso quienes pensaron que la simple friolera de más de medio millón
de trabajadores cesanteados, pateados por el sieso, enviados a sudar la
gota gorda frente a un timbiriche quedarían desamparados (al igual que
la similar cantidad que vendrá), se equivocaron de país. Aquí se vive
del bla-bla-bla.
Eso se los aseguro yo, Nefasto "El profesor"
Para Cuba actualidad: vicmadomingues55@gmail.com
Source: Dialéctica del chicharrón y las masas fritas | Cuba noticias
actualidad.Periodismo independiente. -
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